Permisos y roles
El que entró en marzo ve los márgenes de todos los clientes porque se le copió el perfil del jefe
Los permisos de casi cualquier programa son un interruptor: administrador o no. La realidad de una empresa es más fina: la misma pantalla, pero sólo su centro, y sin la columna del coste.
Describir lo que necesitoPor qué «administrador o usuario» se queda corto siempre
El límite no está en la pantalla, está en la fila
Un encargado tiene que entrar en la misma lista de pedidos que dirección, pero viendo los de su tienda. Si el permiso sólo sabe abrir o cerrar módulos, acabas duplicando pantallas para no duplicar datos.
Dar permisos es fácil, quitarlos no
Se concede un acceso para una sustitución de tres semanas y se queda años. Lo que lo arregla es poner fecha de fin al conceder, no acordarse de revisarlo en diciembre.
Lo que cuesta afinar los permisos
En un desarrollo a medida los permisos no se compran aparte: se diseñan con el resto. Lo que suma trabajo es el detalle que pidas —por fila, por columna, por centro—, y conviene decidirlo antes de empezar y no después.
Cuéntanos quién tiene que ver qué en tu empresa
Dinos qué puestos hay y qué dato no debería salir de su sitio. Te devolvemos el esquema con las pantallas marcadas y su horquilla.
Lo que nos preguntan sobre los permisos
¿Se puede entrar con la cuenta de la empresa?
Si usáis un proveedor de identidad, sí: se entra con el usuario corporativo y los permisos se siguen decidiendo aquí. Es lo que hace que el día de una baja se cierre una puerta y no seis.
¿Quién puede cambiar un permiso?
Quien tú digas, y el cambio queda apuntado con nombre y fecha. Un sistema donde los permisos se tocan sin rastro tiene exactamente la misma seguridad que no tenerlos.
