Primer empleado
Contratas al primero y de golpe hay que repartir, no sólo hacer
Hasta ayer el trabajo era hacerlo. Desde hoy hay que explicarlo, repartirlo y saber qué se hizo. No es más cantidad del mismo trabajo: es un trabajo nuevo que no estaba en el plan de nadie.
Describir lo que necesitoLo que ve una persona dentro del sistema

Lo que aparece con la primera contratación
Explicar de palabra se hace una vez y se olvida dos
Lo que le cuentas el primer día lo vuelve a preguntar el tercero, y es normal: nadie retiene una semana de instrucciones. Escribirlo mientras se lo explicas cuesta el mismo rato y vale además para el segundo que contrates.
Ahora hay cosas que tienen que estar en un sitio
Las horas, los días libres y lo que se le ha entregado. No porque vaya a discutirlo nadie, sino porque en cuanto sois dos las dos memorias dejan de coincidir, y la conversación es más incómoda que la pantalla.
El coste de pasar de uno a dos
Con una persona contratada no hace falta una plataforma: hace falta una pantalla donde estén las horas, los días y lo que hay que enseñarle. Por eso el alcance viene en un módulo y el tramo en el más bajo. Y si lo que necesitas es sólo control horario, hay herramientas de catálogo que lo resuelven y es honesto decirlo.
Cuéntanos qué vas a delegar
Lo más útil es decir qué parte de tu trabajo va a hacer esa persona. De ahí sale qué tiene que poder ver y qué hay que escribir antes de que llegue.
Lo que nos preguntan al contratar al primero
¿Hace falta algo para una sola persona?
Para el papeleo laboral no: eso lo lleva quien os haga las nóminas. Lo que sí suele hacer falta es un sitio donde esté lo que esa persona tiene que hacer y lo que ya hizo, porque es lo que te permite dejar de estar encima.
¿Y cuando contrate al segundo?
Es la misma pantalla con dos nombres, y ahí es donde empieza a verse el reparto de carga. Lo que suele hacer falta añadir con el segundo no es más funcionalidad: es decidir quién hace qué cuando los dos podrían hacerlo.
