Gufi

Primer empleado

Contratas al primero y de golpe hay que repartir, no sólo hacer

Hasta ayer el trabajo era hacerlo. Desde hoy hay que explicarlo, repartirlo y saber qué se hizo. No es más cantidad del mismo trabajo: es un trabajo nuevo que no estaba en el plan de nadie.

Describir lo que necesito
Así se organiza el primer contrato
Lo que ya no haces tú
El trabajo que pasa a otra persona, escrito, porque enseñarlo de palabra se hace una sola vez.
Las horas de alguien
Su jornada registrada, que es algo que hasta ahora no hacía falta saber de nadie.
Días libres y ausencias
Lo pedido y lo concedido en un sitio, en vez de en un mensaje que luego nadie encuentra.
Hasta dónde llega
Qué puede ver y qué puede decidir, resuelto antes de que tenga que preguntarlo.
Lo suyo, a su alcance
Nómina, contrato y documentos accesibles para él sin que tengas que buscarlos tú.
La primera semana
Lo que hay que enseñarle convertido en una lista, para que la del segundo sea mejor.

Lo que ve una persona dentro del sistema

Zona del empleado de un módulo de RRHH con el fichaje del día, las horas de la semana sobre el objetivo, los días de vacaciones disponibles y la última nómina
La zona de una persona por dentro: el fichaje del día con las horas de la semana sobre el objetivo, los días de vacaciones que le quedan y su última nómina, todo en la misma pantalla. Arriba, las pestañas del módulo —Empleados, Selección, Organización, Nóminas, Ausencias y Registro horario—. Es el módulo de personas, el mismo que llevaría el tuyo; con un empleado se usa una columna de las seis.

Lo que aparece con la primera contratación

Explicar de palabra se hace una vez y se olvida dos

Lo que le cuentas el primer día lo vuelve a preguntar el tercero, y es normal: nadie retiene una semana de instrucciones. Escribirlo mientras se lo explicas cuesta el mismo rato y vale además para el segundo que contrates.

Ahora hay cosas que tienen que estar en un sitio

Las horas, los días libres y lo que se le ha entregado. No porque vaya a discutirlo nadie, sino porque en cuanto sois dos las dos memorias dejan de coincidir, y la conversación es más incómoda que la pantalla.

El coste de pasar de uno a dos

Con una persona contratada no hace falta una plataforma: hace falta una pantalla donde estén las horas, los días y lo que hay que enseñarle. Por eso el alcance viene en un módulo y el tramo en el más bajo. Y si lo que necesitas es sólo control horario, hay herramientas de catálogo que lo resuelven y es honesto decirlo.

Un módulo
500 €
al mes, para un equipo de 1–10.
Todo el sistema
500 € – 3.000 €
al mes, con un módulo. En 30 días.
Implantación
0 €
Es cuota. Se corta cuando quieras.
Mover los mandos en el estimador

Cuéntanos qué vas a delegar

Lo más útil es decir qué parte de tu trabajo va a hacer esa persona. De ahí sale qué tiene que poder ver y qué hay que escribir antes de que llegue.

Cómo trabajáis y qué se atasca.

Cuántos sois
Cuánto hay que construir
Cuota mensual con lo que has marcado
500 € – 3.000 €
Sin coste de implantación.

Lo ves al momento. Sin llamadas ni boletines.

Lo que nos preguntan al contratar al primero

¿Hace falta algo para una sola persona?

Para el papeleo laboral no: eso lo lleva quien os haga las nóminas. Lo que sí suele hacer falta es un sitio donde esté lo que esa persona tiene que hacer y lo que ya hizo, porque es lo que te permite dejar de estar encima.

¿Y cuando contrate al segundo?

Es la misma pantalla con dos nombres, y ahí es donde empieza a verse el reparto de carga. Lo que suele hacer falta añadir con el segundo no es más funcionalidad: es decidir quién hace qué cuando los dos podrían hacerlo.

Otros sectores con pantallas que enseñar