El coste de lo a medida
Lo que pierdes al construirlo a tu medida, dicho por quien lo construye
Hay cuatro desventajas reales y ninguna se arregla con una frase de marketing. Si después de leerlas sigues pensando que compensa, la decisión será mejor; y si no, te habrás ahorrado un año incómodo.
Describir lo que necesitoLas dos que más pesan
Dependes de quien lo hizo más de lo que te gustaría
Un producto de catálogo lo mantiene una empresa con cientos de personas y, si desaparece, hay consultores que lo conocen. Un sistema hecho para ti lo conoce quien lo escribió. Eso se mitiga con documentación y con salida de datos, pero no se elimina.
Tus decisiones de diseño son tuyas
Cuando un producto estándar hace algo raro, es raro para todos y alguien lo arreglará. Cuando tu sistema hace algo raro es porque alguien de tu empresa lo pidió así hace dos años, y descubrirlo y cambiarlo es trabajo que paga tu empresa.
Y lo que ganas, para que la balanza esté entera
Este importe sólo compensa esas cuatro desventajas si lo que construyes es la parte del negocio en la que te juegas el dinero. Para la contabilidad no las compensa nunca. Esa es toda la regla, y es la misma que aplicamos nosotros al decidir qué proyectos aceptamos.
Dinos qué te preocupa de esto
Si lo que te frena es una de las cuatro, dínoslo tal cual: hay respuestas concretas para cada una y ninguna es «no te preocupes».
Y entonces, ¿compensa o no?
¿Cómo se reduce la dependencia?
Con tres cosas comprobables: que tus datos se exporten en un formato que otro pueda leer, que esté escrito cómo funciona lo que se construyó, y que el sistema no dependa de una sola persona viva. Pide las tres por escrito a cualquier proveedor, incluidos nosotros.
¿Un sistema a medida se queda anticuado antes?
Se queda anticuado si nadie lo toca, igual que uno de catálogo sin actualizar. La diferencia es quién decide cuándo se actualiza: en el catálogo lo decide el fabricante y te llega; aquí lo decides tú, lo cual es mejor si lo ejerces y peor si lo olvidas.
