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Hay ocho usuarios activos y la empresa tiene seis personas
Esto no mira lo que cambió nadie: para eso está el rastro de cada ficha. Esto mira la puerta, que es donde se ven cosas que dentro no se ven nunca.
Describir lo que necesitoLo que sólo se ve en la puerta
Los intentos que no llegaron a entrar
Cuarenta fallos seguidos contra una cuenta a las cuatro de la mañana no dejan rastro en ninguna ficha, porque nadie llegó a tocar ninguna. Y es justo lo que habría que ver.
Las cuentas que no usa nadie
La del gestor que vino hace tres años, la del comercial que se fue, la de pruebas. Siguen vivas y nadie las echa de menos precisamente porque no las usa nadie.
Lo que cuesta ver la puerta
Guardar la entrada es casi nada; lo que se cotiza es la pantalla que la hace legible y la regla de qué sube arriba. Un registro que nadie mira es un fichero que crece, y por eso lo que se construye es la vista, no el almacén.
Cuéntanos qué te gustaría poder comprobar
Di cuántas cuentas tenéis, quién entra desde fuera y si alguna vez has querido saber quién estuvo dentro. Te devolvemos el esquema y la cifra.
Preguntas sobre el rastro de la puerta
¿En qué se diferencia del registro de cambios?
En que éste no toca ninguna ficha. El de cambios cuenta qué se modificó en un dato y cómo estaba antes; éste cuenta quién abrió la puerta y quién lo intentó sin conseguirlo, que no aparece en ningún sitio más.
¿Cuánto tiempo se guarda?
El que tú digas: es un ajuste, no una decisión nuestra. Lo habitual es guardar mucho tiempo lo resumido y poco tiempo el detalle fino, porque lo segundo ocupa mucho y se consulta en los primeros días o no se consulta.
