Delegación
Si para ayudarle hay que pedirle la contraseña, la contraseña ya no es suya
Pasa cada semana: uno se va de vacaciones, otro está de baja y alguien tiene que aprobar lo suyo. Y la solución de la casa suele ser un papelito con la clave pegado a la pantalla.
Describir lo que necesitoEl problema no es dejar entrar: es saber quién entró
Compartir la clave borra al autor
A partir de ahí, todo lo que se haga lo firma el titular. Cuando aparezca un movimiento raro, el registro dirá su nombre y esa persona no podrá demostrar que no fue.
Y nadie se acuerda de deshacerlo
El sustituto vuelve de cubrir dos semanas y se queda con el acceso puesto meses. No por maldad: porque nadie puso fecha de fin cuando lo dio.
Lo que cuesta cubrir una ausencia sin ceder la clave
La delegación en sí es un módulo modesto. Lo que mueve la horquilla es cuántas acciones tienen que llevar los dos nombres: si hay que tocar cada pantalla que firma algo, el trabajo está repartido por todo el programa y no en un rincón.
Cuéntanos a quién hay que cubrir y para qué
Di quién sustituye a quién, durante cuánto y qué tiene que poder hacer mientras. Te devolvemos el esquema dibujado y una horquilla.
Dudas sobre actuar por otro
¿No es más sencillo darle su mismo rol?
Es más sencillo y es otra cosa: con su rol haces a dos personas iguales para siempre. La delegación es temporal, deja dicho en nombre de quién se actúa y se apaga sola, que son justo las tres cosas que el rol no hace.
¿Puede el administrador entrar en la cuenta de cualquiera?
Eso lo decides tú al montarlo, y conviene pensarlo despacio. Lo razonable suele ser que pueda mirar para ayudar, que para actuar haga falta permiso, y que en los dos casos quede registrado y el titular lo sepa.
