Acceso externo
El asesor pidió acceso «un momento» en 2023 y sigue entrando
Al de fuera hay que dejarle entrar: es su trabajo y es más rápido que mandarle ficheros. Lo que no hay que hacer es darle una cuenta igual que la de un empleado y confiar en acordarse de quitarla.
Describir lo que necesitoPor qué un externo no es un empleado más
Viene a una cosa concreta
La gestoría necesita las facturas de un trimestre, no el margen por cliente ni los sueldos. Darle el perfil de administrativo es rápido y le enseña media empresa sin que nadie se lo haya pedido.
Y se va, pero la cuenta se queda
Acabado el trabajo, la cuenta sigue viva porque nadie tiene esa tarea apuntada. Aparece dos años después en una revisión y ya nadie recuerda quién era esa persona.
Lo que cuesta dejar entrar sin regalar la casa
Si al externo le vale con mirar un rincón acotado, es de los añadidos pequeños. Crece cuando tiene que escribir —un asesor que concilia, un consultor que corrige— porque entonces hace falta decidir qué puede tocar y qué deja marcado para que lo revise alguien.
Dinos quién entra de fuera y a qué
Cuenta qué externos necesitan entrar, a qué parte y durante cuánto tiempo. Te devolvemos el esquema y una horquilla de precio.
Preguntas sobre dejar entrar a alguien de fuera
¿No es mejor mandarle los ficheros y ya está?
Para un encargo puntual, a veces sí. Para uno que se repite cada trimestre sale peor: acabas con copias de tus datos en el correo de otra casa, sin saber cuántas hay ni dónde están. Un acceso que caduca deja menos rastro fuera que cuatro ficheros al año.
¿Se le puede impedir que descargue?
Se le puede quitar el botón, y eso para en seco lo accidental, que es casi todo. Lo que ninguna pantalla evita es que haga una foto; por eso lo que se construye además es el registro de lo que miró.
