Sesiones
El comercial se fue en marzo y su móvil sigue abriendo la aplicación
Dar de baja a alguien en el programa es un clic. Lo que casi nunca se mira es lo que ya estaba abierto: la aplicación que no vuelve a pedir contraseña porque hace ocho meses que no se cierra.
Describir lo que necesitoLo que sigue abierto después de la baja
Dar de baja no cierra lo que ya estaba dentro
En muchos sitios la sesión viva aguanta hasta que caduca sola, y puede tardar semanas. Mientras tanto hay un teléfono por ahí con tus tarifas y tus clientes dentro.
Nadie sabe cuántos aparatos hay
La misma persona entra desde el ordenador de la oficina, el de casa, la tableta del almacén y un móvil. Si no hay una lista, la pregunta «¿desde dónde se conecta?» no tiene respuesta.
Lo que cuesta ver y cerrar lo que está abierto
Es un módulo acotado y de los que más tranquilidad dan por lo que cuestan. Sube si hay aplicación móvil propia, porque entonces hay que cerrar también lo que está guardado en el aparato y no sólo la sesión del servidor.
Dinos desde cuántos sitios entra tu gente
Cuenta qué aparatos usáis, si se comparten y qué pasa hoy cuando alguien se va. Al mandarlo te llega el esquema y lo que costaría.
Preguntas sobre lo que está conectado
¿Es vigilar a la gente?
No, y conviene que se note: esto no mira qué pantallas abre nadie ni cuánto tarda. Dice qué sesiones están vivas y desde qué aparato, que es información de la puerta y no del trabajo de cada uno.
¿Cuánto debería durar una sesión?
Lo que aguante sin estorbar. En un puesto fijo dentro de la oficina, largo; en un portátil que sale a la calle o en una tableta compartida, corto. Poner el mismo número a los dos es lo que hace que alguien pida quitarlo.
