Sugerencias de mejora
Lo dijo en la comida de Navidad, era buenísimo, y nadie lo apuntó
Las mejores ideas las tiene quien hace el trabajo todos los días. Lo que falla no es que no las tengan: es que proponerlas cuesta más que callarse y que la anterior se quedó sin respuesta.
Describir lo que necesitoPor qué el buzón de sugerencias se queda vacío
La segunda idea depende de la respuesta a la primera
Quien propuso algo y no supo nunca en qué quedó no vuelve a proponer. Un «no, y por esto» contestado en dos semanas conserva al que propone; el silencio lo pierde para siempre.
Si cuesta más de treinta segundos, no se propone
Un formulario de doce campos en un ordenador al que hay que subir es una forma educada de no recibir ideas. Una foto y dos frases desde el móvil, allí donde se ha visto, es otra cosa.
Lo que cuesta un buzón que sí se contesta
Es de los encargos más baratos del estimador y de los que más dependen de la costumbre, no del software. La pantalla se monta en poco; lo que hay que sostener es contestar todas, también las que no salen.
Cuéntanos cómo llegan hoy las ideas de tu equipo
Describe quién propone cosas, por dónde y qué suele pasar después. Al enviarlo te devuelve el esquema y la horquilla.
Lo que nos preguntan sobre las sugerencias
¿Conviene que sean anónimas?
Normalmente no, porque entonces no se puede volver a preguntar ni se puede reconocer a quien la tuvo. Dejar la opción anónima para casos concretos sí tiene sentido; hacerlo todo anónimo mata la conversación.
¿Hay que premiarlas?
Ayuda menos de lo que parece y la respuesta rápida ayuda más. Donde el premio funciona es cuando reconoce públicamente a quien propuso, no cuando paga un importe por idea.
