Tareas pendientes
La tarea vive en un pósit, en un mensaje y en la cabeza de alguien que hoy libra
Una tarea suelta en una aplicación aparte se queda huérfana: no sabe de qué pedido habla ni se entera de que el pedido ya salió. Aquí la tarea nace pegada a la ficha que la provocó.
Describir lo que necesitoEl gestor de tareas, por dentro

La diferencia entre una lista y una tarea de trabajo
Sin dueño no es una tarea
«Que alguien llame al proveedor» no lo hace nadie. Repartir entre tres es peor: cada uno da por hecho que la coge otro y se queda ahí dos semanas.
La lista aparte no se entera de nada
Llevas una semana con «cobrar la 2041» apuntada y la 2041 se cobró el martes. Lo que no está pegado al dato no puede saber que el dato cambió.
Lo que cuesta repartir el trabajo con orden
Una lista con dueño y fecha es trabajo pequeño. Lo que mueve la horquilla es que la tarea se cierre sola: cada cierre automático es una regla que hay que escribir contra un hecho concreto del programa, y son esas reglas las que hacen que la lista no mienta.
Dinos qué se os queda sin hacer
Cuenta qué trabajo se reparte hoy de palabra, qué se olvida con más frecuencia y quién debería verlo. Te contestamos con el dibujo y una cifra.
Dudas sobre llevar las tareas aquí dentro
¿Por qué no usar una aplicación de tareas normal?
Porque no conoce tus datos. Una aplicación de tareas no sabe que el pedido salió ni que la factura se cobró, así que el tachado lo tiene que hacer una persona. Dentro del programa, media lista se cierra sola.
¿No acaba todo el mundo con cien tareas abiertas?
Pasa cuando se usa de archivo. Lo que lo evita es que la mayoría de las tareas nazcan y mueran solas, y que la pantalla enseñe tres cajones por fecha en vez de una lista infinita que nadie se atreve a abrir.
