Gufi

Tareas pendientes

La tarea vive en un pósit, en un mensaje y en la cabeza de alguien que hoy libra

Una tarea suelta en una aplicación aparte se queda huérfana: no sabe de qué pedido habla ni se entera de que el pedido ya salió. Aquí la tarea nace pegada a la ficha que la provocó.

Describir lo que necesito
El reparto del trabajo, pantalla a pantalla
Una persona, no un grupo
Cada tarea lleva un nombre. Si hace falta que la vean tres, se avisa a tres y la hace una.
Colgada de la ficha
Nace desde el pedido, el cliente o la incidencia, y desde la tarea se vuelve ahí de un toque.
Listas por equipo
Compras, taller y administración ven la suya; nadie bucea en la lista de los demás para encontrar la propia.
Hoy, esta semana, pasado
Tres cajones y nada más. Una lista con cuarenta tareas sin orden de fecha es un montón, no un plan.
Se cierra cuando ocurre
«Cobrar la 2041» se tacha sola al entrar el cobro, sin que nadie se acuerde de volver a tacharla.
Lo que no ha cogido nadie
La bandeja de lo que llegó sin dueño, a la vista, para que repartirlo sea un gesto y no una reunión.

El gestor de tareas, por dentro

Listas de tareas en columnas con avatares y fechas, el calendario del mes con las tareas colocadas y el alta de una tarea nueva.
Gufi Tasks con datos de ejemplo. Cinco listas en columnas —To do's, Marketing, Desarrollo, Ventas y Personal—, cada tarea con su fecha, el avatar de quien la lleva y la estrella de las destacadas; lo hecho se queda tachado en su sitio en vez de esfumarse. Debajo, el mismo trabajo volcado en el calendario de febrero, el alta de una tarea nueva —título, fecha, en qué lista cae— y una lista vacía que lo dice sin rodeos: «Tu lista está vacía».

La diferencia entre una lista y una tarea de trabajo

Sin dueño no es una tarea

«Que alguien llame al proveedor» no lo hace nadie. Repartir entre tres es peor: cada uno da por hecho que la coge otro y se queda ahí dos semanas.

La lista aparte no se entera de nada

Llevas una semana con «cobrar la 2041» apuntada y la 2041 se cobró el martes. Lo que no está pegado al dato no puede saber que el dato cambió.

Lo que cuesta repartir el trabajo con orden

Una lista con dueño y fecha es trabajo pequeño. Lo que mueve la horquilla es que la tarea se cierre sola: cada cierre automático es una regla que hay que escribir contra un hecho concreto del programa, y son esas reglas las que hacen que la lista no mienta.

Un módulo
2.500 €
al mes, para un equipo de 10–50.
Todo el sistema
2.500 € – 5.500 €
al mes, con un módulo. En 30 días.
Implantación
0 €
Es cuota. Se corta cuando quieras.
Mover los mandos en el estimador

Dinos qué se os queda sin hacer

Cuenta qué trabajo se reparte hoy de palabra, qué se olvida con más frecuencia y quién debería verlo. Te contestamos con el dibujo y una cifra.

Cómo trabajáis y qué se atasca.

Cuántos sois
Cuánto hay que construir
Cuota mensual con lo que has marcado
2.500 € – 5.500 €
Sin coste de implantación.

Lo ves al momento. Sin llamadas ni boletines.

Dudas sobre llevar las tareas aquí dentro

¿Por qué no usar una aplicación de tareas normal?

Porque no conoce tus datos. Una aplicación de tareas no sabe que el pedido salió ni que la factura se cobró, así que el tachado lo tiene que hacer una persona. Dentro del programa, media lista se cierra sola.

¿No acaba todo el mundo con cien tareas abiertas?

Pasa cuando se usa de archivo. Lo que lo evita es que la mayoría de las tareas nazcan y mueran solas, y que la pantalla enseñe tres cajones por fecha en vez de una lista infinita que nadie se atreve a abrir.

Otros sectores con pantallas que enseñar