Reglas que se disparan
Cada vez que entra un pedido alguien hace las mismas seis cosas, en el mismo orden
No es un aviso ni un informe: es trabajo que se hace solo. Y lo que decide si sale bien no es la acción, es acertar con cuándo tiene que dispararse y cuándo no.
Describir lo que necesitoPor qué la mitad de las automatizaciones acaban apagadas
Se disparan donde no tocaba
La regla era para los pedidos de la web y también salta con los que mete administración a mano. A la tercera vez alguien pide que la quiten entera.
Y cuando fallan, no lo dice nadie
La regla deja de funcionar un martes por un dato raro y nadie se entera hasta que falta el trabajo de tres semanas. Lo silencioso es lo caro.
Qué mueve la cifra de una regla
Una regla sencilla es barata y se amortiza en semanas. Lo que mueve la cifra es cuántas excepciones tiene: «siempre, menos con los tres clientes grandes y menos en agosto» no es una regla, son cuatro, y hay que escribirlas y probarlas una a una.
Dinos qué se repite igual todos los días
Cuenta qué secuencia hace tu gente siempre del mismo modo y qué la dispara. Vuelve dibujado, con lo que costaría al lado.
Dudas de quien ya apagó una automatización
¿Qué pasa si la regla hace algo que no quería?
Por eso lo primero que se construye es el registro de disparos: se ve qué hizo, sobre qué ficha y en qué momento, y se deshace sabiendo el alcance. Una automatización sin registro es imposible de corregir porque no se sabe a cuántas fichas llegó.
¿Lo puedo cambiar yo o hay que llamar?
Las condiciones y los textos se tocan desde una pantalla; cambiar lo que hace la regla —añadir un paso nuevo, tocar otro módulo— es trabajo de construcción. La línea se traza al montarlo, y conviene trazarla a propósito y no por descuido.
