Pantalla de inicio
Todos entran por la misma puerta y detrás no hay nada que le sirva a nadie
No es el panel de indicadores del gerente. Es lo primero que ve el que factura, el que prepara pedidos y el que atiende el teléfono, y cada uno de los tres viene a hacer una cosa distinta.
Describir lo que necesitoUna primera pantalla, de verdad

Por qué la primera pantalla casi siempre sobra
Enseña números a quien no decide nada
La facturación del mes no le dice qué hacer a quien prepara pedidos. La mira dos semanas por curiosidad y a la tercera pasa de largo sin leerla.
Si está vacía, se salta
Cuando lo primero que aparece no sirve, la gente aprende a ir directa a su pantalla de siempre. A partir de ahí, lo que pongas ahí no lo ve nadie.
El precio de la primera pantalla
Una sola pantalla de inicio es de las piezas más baratas del estimador. La cifra la mueve cuántos puestos distintos hay: cuatro perfiles con cuatro primeras pantallas son cuatro conversaciones sobre qué hace cada uno al llegar, y esa conversación es la mitad del trabajo.
Cuéntanos qué hace tu gente al llegar
Describe los puestos que tienes y lo primero que abre cada uno por la mañana. Al mandarlo verás el esquema dibujado y una horquilla.
Lo que se pregunta de la primera pantalla
¿No basta con poner un panel con gráficos?
Sirve para quien decide y no para quien ejecuta. Un gráfico contesta «cómo vamos»; la primera pantalla de alguien que trabaja tiene que contestar «qué hago ahora», y eso es una lista con nombres, no una barra.
¿Lo puede cambiar cada usuario o lo fija la empresa?
Lo normal es las dos cosas: la empresa decide qué bloques existen para cada puesto y la persona los coloca a su gusto. Dejarlo del todo libre acaba en pantallas vacías; cerrarlo del todo acaba en una pantalla que nadie mira.
