Taxidermia
La pieza entra congelada y sale siete meses después
Un encargo aquí dura medio año y pasa por fases que no se pueden saltar, con tiempos de espera que no dependen de ti. Mientras tanto la pieza ocupa sitio en un congelador, y el cliente llama cada dos meses para preguntar por dónde va.
Describir lo que necesitoPor qué un taller normal no te encaja
El trabajo se mide en meses, no en horas
Entre fases hay esperas de semanas en las que no se toca la pieza. Un programa de órdenes de trabajo piensa en días y te deja todo en rojo; aquí lo que hace falta es ver en qué fase está cada encargo y cuántos hay esperando en cada una.
El almacén es un congelador con nombres
Lo que está pendiente ocupa espacio frío, y ese espacio es finito. Saber qué hay dentro, de quién es y desde cuándo está es la diferencia entre aceptar un encargo más o tener que decir que no.
Lo que costaría
Un taller de taxidermia es una persona, o dos. Si lo que te hace falta es sólo la pantalla de encargos con sus fases y el congelador, una pieza suelta en el tamaño pequeño se queda en esto.
Dinos cómo llevas los encargos
Cuenta cuántas piezas tienes abiertas y cómo presupuestas, y te llega el boceto.
Dos dudas del encargo
¿Se puede avisar al cliente del avance sin llamarle?
Sí: al cambiar de fase se puede mandar un mensaje con la foto de cómo va, si quieres. Es lo que convierte la llamada de cada dos meses en algo que ya está contestado antes de que la hagan.
¿Lleva el presupuesto por tipo de pieza?
Lleva tu tabla de precios por especie, tamaño y tipo de montaje, que es como se presupuesta aquí. Los importes son los tuyos; el sistema sólo evita que haya que recordarlos de memoria cada vez.
