Tienda multidivisa
Le cobraste en libras en marzo y le devuelves en libras en junio
Enseñar el precio en otra moneda es una línea de código. El problema llega en el abono: si no guardaste a qué cambio se cobró, devuelves un importe distinto del que entró y el banco no cuadra.
Describir lo que necesitoPor qué multiplicar por el cambio no es suficiente
Un precio convertido queda feo y vende peor
Veintinueve con noventa y cinco convertido da veinticinco con setenta y tres. Cada divisa necesita su propio redondeo y, en los productos que importan, su precio puesto a mano.
El tipo de cambio se congela en el pedido
El pedido guarda el cambio del momento en que se cobró, no el de hoy. Es lo que permite abonar el mismo importe y explicar la diferencia cuando el banco ingresa otra cifra.
La divisa del escaparate y la del cobro pueden no ser la misma
Se puede enseñar en una moneda y cobrar en otra, y el cliente lo ve en su extracto. Si eso no está decidido y escrito, cada pasarela hace lo que quiere y la contabilidad lo paga.
Lo que cuesta vender en varias divisas
Sobre una tienda que ya funciona es un módulo: tramo bajo-medio. Lo que lo encarece no son las divisas, es el cuadre contra el banco y los abonos, que es donde se van las horas si se quiere hacer bien.
Cuéntanos en qué monedas cobras
Escribe en qué divisas vendes y cómo lo llevas hoy, y al enviarlo te devuelve el esquema de lo que montaríamos y su horquilla.
Lo que nos preguntan sobre las divisas
¿Quién decide qué moneda ve el visitante?
Se propone una por el país desde el que entra y se le deja cambiarla, que es lo que menos molesta. Forzarla sin opción es la causa más común de carritos abandonados en tiendas que venden fuera.
¿Qué cambio se usa, el del pedido o el del día?
El del pedido, guardado en el propio pedido. El del día sólo vale para pintar el escaparate; en cuanto hay un abono o una factura, el único que sirve es el que estaba vigente al cobrar.
