Transporte programado
Los mismos nueve pacientes, los mismos tres días, y la hoja se reescribe cada semana
Esto no es un aviso que entra y se atiende: es la misma gente subiendo al mismo coche tres mañanas por semana durante meses. Lo que se repite no hay que teclearlo, y lo que de verdad descuadra la jornada es la vuelta.
Describir lo que necesitoPor qué un servicio programado no se lleva como un aviso
La unidad no es el viaje: es la serie
Una persona que va y vuelve tres días por semana durante seis meses son más de ciento cincuenta viajes. Metidos de uno en uno, el fallo llega el lunes que nadie dio de alta la semana entrante.
La vuelta no tiene hora
La ida se cuadra; la vuelta depende de cuándo avisen de que esa persona ya puede irse. Sin un sitio donde ese aviso entre y se vea, el conductor espera a ciegas en la puerta.
Qué presupuesto pide una empresa de programado
Seis u ocho vehículos con sus conductores, quien cuadra las rutas y quien pasa la relación mensual: el tramo de diez a cincuenta.
Dinos qué recorridos tenéis fijos
Apunta cuántos viajes fijos repetís a la semana y quién os avisa de la vuelta. Eso ya dibuja el sistema.
Dos dudas de quien cuadra los coches
¿Se pueden generar los viajes de varios meses de golpe?
Sí: se dice qué días, a qué hora y hasta cuándo, y quedan creados. Después se toca uno suelto sin romper la serie —un festivo, una semana de vacaciones, un cambio de hora— y lo modificado queda marcado como excepción, para que nadie lo confunda con el patrón.
¿Se ve qué plazas quedan libres mañana?
Por vehículo y por franja: cuántos asientos tiene cada coche, quién va en ellos y cuáles están sin asignar. Desde ahí se mete a alguien en un hueco, y el aviso con la hora de puerta le sale sin tener que llamarle.
