Extracciones a domicilio
La ruta salió a las siete y el mostrador del laboratorio cierra a las diez
Entre la primera casa y la recepción del laboratorio hay un trayecto con una nevera dentro. Lo que se recoge al final de la mañana tiene que llegar con el resto, y eso ordena el día entero.
Describir lo que necesitoDos cosas que no caben en una lista de visitas
La muestra se mueve y hay que saber por dónde
Un tubo pasa de una casa a una nevera, de la nevera a un coche y del coche a un mostrador. Si no queda escrito a qué hora entró en cada sitio y quién lo llevaba, la pregunta de qué pasó con ese tubo no tiene respuesta.
El orden lo marca la cita, no el mapa
Hay avisos que tienen que ser los primeros por las instrucciones que vuestro equipo dio a esa persona. Una ruta ordenada sólo por kilómetros deja a alguien esperando hasta mediodía.
La horquilla de un servicio de extracciones
Cuatro o cinco enfermeras saliendo cada mañana, una persona cuadrando rutas y el enlace con el laboratorio: todavía es el tramo pequeño.
Cuenta cómo se arma la ruta de cada día
Pon cuántos avisos hacéis por mañana y a qué hora cierra vuestro laboratorio. De ahí sale todo lo de abajo.
Lo que pregunta quien monta la ruta
¿Las etiquetas se pueden imprimir en el momento?
Sí, con una impresora pequeña de las que caben en el maletín: se elige el aviso, salen sus etiquetas y se pegan delante de la persona. Si preferís imprimirlas la tarde anterior también se puede, y entonces el sistema avisa de las etiquetas impresas que no se han usado al cerrar la mañana.
¿Se pueden colgar aquí los resultados que manda el laboratorio?
Sí, del aviso que generó la muestra, de modo que la visita y lo que volvió quedan juntos. Si lo que llega es un fichero por lotes se importa; si llega un PDF por correo, se adjunta. Lo que el sistema no hace es interpretarlo: eso es de quien lo firma.
