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Abrir fuera

Abrís en otro país y el programa sigue pensando que todo pasa aquí

La primera factura ya lo enseña: sale en euros, en castellano y con un impuesto que allí no se llama así. Y eso es sólo el documento. Detrás está que la asesoría de allí trabaja con un plan de cuentas que no es el vuestro.

Describir lo que necesito
Así se organiza operar en dos países
El documento en su idioma
Factura, albarán y correo en la lengua de allí, con su formato de fecha y su separador decimal.
Dos monedas, un libro
Vender en una y llevar las cuentas en otra, con el tipo de cambio que se aplicó guardado.
Impuestos configurables
Cada tipo y cada regla de aplicación como un dato que se cambia, no soldados al programa.
Dos planes de cuentas
La misma operación apuntada según el plan de cada país, sin llevar dos contabilidades a mano.
Cobrar como se cobra allí
Los medios de pago que de verdad usan en ese país, que no son los de aquí.
La hora de cada sitio
Un pedido de las nueve no es el mismo día en los dos husos, y los plazos se calculan con eso.

Lo que de verdad cambia al operar fuera

Traducir es lo fácil; localizar es lo otro

Cambiar los rótulos de idioma se hace en una semana. Lo que cuesta es que el mismo movimiento tenga que quedar registrado de dos maneras —la de allí y la vuestra— y que las dos tengan que cuadrar entre sí todos los meses.

Quien va a teclear allí no teclea como aquí

Si la pantalla pide los datos en el orden en que se piden en vuestra oficina, se rellenará mal y se corregirá desde la central. Hablar con el equipo local antes de construir ahorra buena parte de las incidencias del primer trimestre.

El coste de montar la operación de fuera

Lo normal al abrir es que la filial sea pequeña y la casa matriz no: el tramo de abajo viene en diez a cincuenta y el alcance en varios módulos, que es lo que suele hacer falta para facturar y contabilizar en los dos sitios. La parte local —asesoría, cuentas, medios de pago— se concreta con quien os lleve allí.

Un módulo
2.500 €
al mes, para un equipo de 10–50.
Todo el sistema
3.000 € – 7.500 €
al mes, con varios módulos. En 30 días.
Implantación
0 €
Es cuota. Se corta cuando quieras.
Mover los mandos en el estimador

Contadnos dónde abrís y qué vais a hacer allí

No hace falta que tengáis resuelta la parte fiscal. Con el país, qué se va a vender y si habrá equipo propio, ya se puede decir qué cambia en el sistema.

Cómo trabajáis y qué se atasca.

Cuántos sois
Cuánto hay que construir
Cuota mensual con lo que has marcado
3.000 € – 7.500 €
Sin coste de implantación.

Lo ves al momento. Sin llamadas ni boletines.

Lo que nos preguntan al abrir fuera

¿El sistema se encarga de la parte fiscal de ese país?

Hace lo que haya que hacer, pero el qué lo define quien os asesora allí. Lo que se construye es la capacidad: tipos configurables, el formato de documento que os digan y la salida que pida la asesoría local. Lo que no vamos a hacer es afirmar aquí cómo tributa un país concreto.

¿Conviene un sistema para los dos sitios o uno por país?

Depende de cuánto se toquen. Si la filial vende lo mismo con el mismo catálogo, uno solo con dos configuraciones ahorra mucho. Si es otro negocio con otros proveedores y otro equipo, a veces sale mejor separarlos y juntar sólo el resultado.

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