Varias delegaciones
Tres delegaciones y cada una se ha montado su manera de hacerlo
No por rebeldía: porque nadie escribió cuál era la manera. El mismo pedido se trata distinto según dónde entre, cada sede llama de otro modo a lo mismo, y poner las tres una al lado de otra no se puede.
Describir lo que necesitoLo que impide comparar dos sedes
Si no cuentan igual, los números no se pueden poner juntos
En una sede el pedido cuenta al firmarlo y en otra al servirlo. Las dos tienen su razón y las dos llevan años haciéndolo así. Acordar la definición vale más que el informe, porque sin ella el informe es una resta de cosas distintas.
El cliente no es de una sede, es de la empresa
Llama a Bilbao alguien al que siempre atendió Sevilla y hay que decirle que llame luego. Quien coge el teléfono tiene que poder abrir su ficha entera —lo que compró, lo que debe y lo que está esperando— sin que importe dónde está sentado.
La horquilla de ponerlas a trabajar igual
Tres sedes suman enseguida el tramo intermedio del estimador, y se montan varios módulos: por donde entra el trabajo, cómo se mide y el arqueo de cada punto. Lo que más se alarga no es nada técnico: es sentar a las tres a ponerse de acuerdo en cómo se cuentan las cosas, y conviene hacerlo antes que ninguna otra cosa.
Contadnos en qué se diferencian vuestras sedes
Lo que más ayuda es un ejemplo concreto de algo que en una sede se hace de una forma y en otra de otra. Ahí está casi siempre el trabajo.
Lo que sale en la primera llamada con varias sedes
¿Hay que obligar a las tres a trabajar igual en todo?
En todo, no. Hay cosas que cambian por el mercado local y conviene que cambien. Lo que tiene que ser común es lo que luego se compara y lo que ve el cliente; el resto puede ser distinto, siempre que esté decidido y no sea una costumbre que nadie recuerda por qué empezó.
¿Se puede empezar por una sede y extender después?
Sí, y suele salir mejor: se monta en la que peor lo lleva, se ajusta con ella funcionando y llega a las demás ya rodado. El único cuidado es no dejar para más tarde el acuerdo sobre cómo se cuentan las cosas, porque tocarlo con dos sedes ya dentro obliga a rehacer sus informes.
