Franquicia que abre
Abrís una unidad cada dos meses y cada apertura se improvisa como la primera
Lo que se aprendió en la quinta no llegó a la sexta porque no estaba escrito: estaba en la cabeza de quien la abrió, y quien abre no siempre es el mismo. Así que se vuelven a cometer los mismos tres errores.
Describir lo que necesitoLo que convierte una apertura en un proceso
Es el mismo trabajo cuarenta veces
Obra, licencias, pedido inicial, alta de proveedores, formación y primer día. Hecho de memoria se olvida algo distinto cada vez, y el olvido aparece en la semana de apertura, que es la peor semana posible para resolverlo.
La unidad nueva tiene que nacer configurada
Catálogo, precios, impuestos y procesos no se vuelven a teclear: se copian de una que ya funciona y se cambia sólo lo que de verdad es distinto. Teclearlo otra vez es la vía por la que las unidades acaban desviándose entre sí sin que nadie lo decida.
Lo que cuesta industrializar una apertura
Una red en expansión suma rápido el tramo de cincuenta a doscientas personas entre central y unidades. Lo que se construye son varios módulos: el guion, la clonación y el tablero. Y hay una cuenta que conviene hacer antes: lo que cuesta esto frente a lo que cuesta una semana de apertura torcida.
Contadnos cómo abrís hoy
Lo más útil es qué salió mal en la última apertura. Suele ser lo mismo que saldrá mal en la siguiente, y es por donde se empieza.
Dos dudas de las redes en expansión
¿Vale si los locales son de franquiciados y no nuestros?
Sí, y cambia el reparto de accesos: el franquiciado ve lo suyo y la central ve la red. Lo que hay que decidir antes de construir es qué datos sube cada unidad y con qué frecuencia, porque de eso depende qué puede enseñar el tablero.
¿Y las unidades que ya están abiertas?
Se incorporan después, y normalmente no todas a la vez. Lo práctico es montar el guion con la siguiente apertura, que es cuando el proceso está fresco, y llevar las antiguas al sistema cuando ya está rodado con una.
