Aplicación móvil
La versión del móvil es la de escritorio encogida, y hay que ampliar para dar a un botón
Quien usa el teléfono está de pie, con una mano y con prisa. No viene a navegar el programa: viene a hacer dos cosas concretas y volver al trabajo.
Describir lo que necesitoPor qué el móvil no es la misma pantalla más pequeña
Un menú de cuarenta entradas no cabe
Y no cabe por una razón de fondo: el que está en una obra no necesita cuarenta entradas, necesita tres. Reducir no es quitar: es decidir cuáles son las tres.
Se usa con una mano y con guantes
Un desplegable de treinta opciones en una pantalla de cinco pulgadas no se usa de pie. Lo que funciona son botones grandes y listas cortas, aunque de cerca parezcan simplonas.
La cuenta del teléfono
La horquilla depende de si vale con que el programa se vea bien en el navegador del teléfono o hace falta una aplicación instalada. Lo segundo cuesta bastante más y sólo compensa cuando se necesita cámara, avisos en el aparato o trabajar sin red.
Cuéntanos quién trabaja fuera y qué hace
Di cuánta gente trabaja fuera de la oficina, qué tiene que hacer desde el móvil y con qué aparatos. Y te decimos qué tendría dentro y cuánto.
Lo primero que preguntan del móvil
¿Aplicación instalada o el programa en el navegador?
Si basta con consultar y apuntar, el navegador llega y sale mucho más barato de hacer y de mantener. Cuando hacen falta cámara, avisos que suenen o trabajar sin cobertura, ahí sí compensa la aplicación instalada.
¿Vale el móvil personal o hay que comprar aparatos?
Funciona con el que tengan, y es la vía rápida para empezar. Lo que conviene mirar antes es qué pasa el día que alguien se va: con su propio teléfono, lo que hay que poder hacer es cerrarle la sesión y que no quede nada descargado dentro.
