Borrar y recuperar
Le dio a borrar el cliente y se llevó por delante cuatro años de facturas
Borrar es el único botón que no tiene vuelta atrás, y suele ser el que está más cerca del de guardar. La diferencia entre un susto y un desastre está en lo que pasa en el segundo siguiente.
Describir lo que necesitoLas dos cosas que casi nadie resuelve
Hay datos que no se pueden ir
Una factura emitida no desaparece porque se borre el cliente: queda colgando de un nombre que ya no existe. Lo que hace falta es que el programa lo diga antes, no que lo rompa después.
«¿Seguro?» no protege de nada
Es un clic más en el mismo sitio y la mano va sola. Lo que de verdad evita el desastre es que lo borrado sea recuperable durante un tiempo, no una pregunta que nadie lee.
Lo que cuesta que borrar no dé miedo
La papelera es barata y es lo primero que se pone. Lo que sube la cuenta es el aviso de qué cuelga de cada ficha, porque hay que recorrer las relaciones de verdad: es la parte que distingue un borrado seguro de uno que revienta la semana que viene.
Cuéntanos qué se borra y qué no debería
Di qué fichas borra la gente, qué se ha perdido alguna vez y qué no puede desaparecer nunca. Te mandamos el esquema dibujado y una cifra.
Preguntas sobre borrar
¿Cuánto tiempo tiene que quedarse en la papelera?
Lo que tú digas: es un ajuste. Lo que solemos ver es que casi todas las recuperaciones ocurren en las primeras setenta y dos horas, porque el error se descubre enseguida o ya no se descubre.
¿Y si hay que borrar algo de verdad?
Para eso está la purga, separada a propósito: otro botón, otro permiso y la lista delante de lo que se va. Que sea posible es necesario; que se pueda hacer sin querer, no.
