Cambiar un campo
Falta una casilla, así que la gente la escribe dentro de observaciones
Un campo que falta no se queda sin rellenar: se rellena en el hueco que haya. Y a los seis meses hay información de verdad dentro de un cuadro de texto libre que no se puede filtrar ni sumar.
Describir lo que necesitoLo que cuesta de verdad una casilla que falta
El campo de observaciones es una papelera
Ahí acaba la fecha de revisión, el número de contrato del cliente y el nombre del contacto. Todo escrito de ocho maneras distintas y sin posibilidad de contar nada.
Pedirlo cuesta más que el campo
La incidencia, el presupuesto, la aprobación y la espera suman semanas para algo que es una columna. Por eso casi nadie lo pide, y por eso la papelera crece.
Lo que cambia cuando el campo lo pones tú
La horquilla es la de montar el sistema; lo que no aparece en ella son las veinte casillas que vas a necesitar después, porque dejan de ser encargos. Ése es el ahorro que no se ve en el presupuesto y se nota a partir del tercer mes.
Dinos qué casilla te falta
Cuenta qué dato estás apuntando en observaciones y qué querrías poder filtrar con él. Con eso sale el dibujo y su horquilla.
Dudas de quien va a tocar el esquema
¿Qué pasa con lo que ya estaba guardado?
El campo nuevo nace vacío en las fichas antiguas, que es lo correcto: rellenarlo con algo inventado sería peor. Lo que sí se puede es cargar el dato de golpe desde una hoja, si lo tenéis apuntado en otro sitio.
¿Puedo llevarme por delante algo sin querer?
Añadir y cambiar son operaciones que no tocan lo que hay. La que pesa es quitar, porque se lleva el dato de esa columna: por eso se pide aparte, hay que confirmarla a propósito y no es algo que ocurra de paso.
