Corrección editorial
Cada editorial tiene su hoja de estilo y tú tienes que acordarte de las nueve
Se cobra por pliego y se trabaja por vueltas, con una fecha de imprenta que no se mueve. Y lo que de verdad te retrasa son veinte dudas esperando respuesta del autor.
Describir lo que necesitoDónde se te escapa el tiempo
El criterio de cada cliente se olvida entre libro y libro
Comillas, cursivas, siglas, topónimos: cada editorial decide lo suyo. Si eso no está guardado por cliente, cada encargo empieza preguntando lo que ya se preguntó el año pasado.
La duda abierta es el verdadero cuello de botella
Un libro no se cierra por lo que falta corregir, sino por las consultas que nadie contesta. Verlas en una lista con su antigüedad es lo que permite reclamar antes de que se coma el plazo.
Lo que cuesta para un profesional solo
Un corrector trabaja solo o con dos colaboradores, y si lo que hace falta es la pantalla de encargos y plazos, el estimador se queda en el tramo más bajo.
Cuéntanos cómo llevas los encargos
Describe cómo controlas vueltas y dudas: al enviarlo verás el esquema de lo que montaríamos.
Dos preguntas
¿Se puede calcular el presupuesto desde el recuento del texto?
Sí: con el recuento de palabras o pliegos y tu tarifa por tipo de trabajo, el presupuesto sale al momento y queda guardado con el encargo para comprobar después si se cumplió.
¿Sirve si trabajo también para clientes que no son editoriales?
Sirve: un informe corporativo o una tesis son otro tipo de encargo con su tarifa y sus vueltas. Lo que cambia es el plazo, y ese es un dato más.
