Cerrar el canal online
Cerráis la web y resulta que cerrarla da más trabajo que abrirla
Hay pedidos en camino, devoluciones que llegarán dentro de un mes y clientes que sólo os conocen por ahí. Apagar la tienda es un botón; todo lo que cuelga de ella tiene calendario.
Describir lo que necesitoLo que sigue vivo después de apagar
La cola de pedidos no se apaga con la web
Lo enviado hay que entregarlo y lo devuelto hay que abonarlo aunque la tienda ya no exista. Conviene poner dos fechas separadas: el día en que se deja de aceptar pedidos y, varias semanas después, el día en que se apaga.
El histórico se saca antes, no después
Quién compró, qué y cuándo. Si la plataforma se apaga sin exportarlo, deja de estar disponible, y es justo lo que hace falta para seguir vendiéndoles por el canal que se queda.
A cuánto sale cerrar sin cabos sueltos
Es un módulo y además temporal: la pantalla que sigue la cola de pedidos y devoluciones hasta que se vacía, más la extracción del histórico. Por eso el alcance viene en uno. Si de paso queréis que esos clientes entren en la ficha de la tienda física, eso ya son varios.
Contadnos qué tenéis abierto
Lo que marca el trabajo son dos cosas: cuántos pedidos al mes movíais y si la plataforma deja exportar bien el histórico de clientes.
Las dos dudas al cerrar el canal
¿Cuánto hay que esperar antes de apagar del todo?
Lo que dure vuestro plazo de devolución más un margen, que en la práctica suele ser entre uno y dos meses desde el último pedido. Antes de eso van a seguir llegando cosas, y resolverlas sin el sistema que las originó es mucho más trabajo.
¿Podemos quedarnos con los clientes de la web?
Con sus datos, sí, exportándolos antes de apagar. Lo que se puede hacer después con ellos depende de para qué os dieron sus datos en su momento, y eso lo mira quien os lleve esa parte. El sistema se limita a tenerlos disponibles y ordenados.
