Separar una línea
Separáis una línea y resulta que todo estaba junto
El cliente compraba de las dos cosas, el almacén era el mismo y el albarán llevaba líneas de las dos. Partirlo no es filtrar por una columna, porque casi nada estaba marcado con la línea a la que pertenecía.
Describir lo que necesitoLo difícil de partir una empresa por la mitad
Lo que estaba a medias el día del corte
Pedidos servidos sin facturar, facturas sin cobrar y material comprado y no consumido. Cada uno tiene que acabar en un lado, y decidirlo con una regla antes del corte evita tener que discutirlo caso por caso durante tres meses.
Hay datos que no se pueden repartir
El histórico de un cliente que compraba de las dos líneas lo necesitan las dos. Se copia entero en los dos lados y se marca qué parte es de cada una, que no es lo mismo que partirlo y quedarse cada una sin la mitad del contexto.
La horquilla de partirlo bien
El tamaño que se cotiza es el de la empresa antes de partirse, porque el trabajo de clasificar se hace sobre todo lo que hay. Son varios módulos y la parte que más tiempo lleva no es técnica: es que alguien de vuestra casa decida de quién es cada cosa cuando el dato no lo dice.
Contadnos qué se separa de qué
Lo que hace falta saber es si las dos líneas compartían clientes, almacén y personal. Cuantas más cosas compartieran, más decisiones vuestras hay por delante.
Lo que sale en la primera llamada de una escisión
¿Se puede clasificar lo antiguo automáticamente?
Buena parte sí, con reglas sobre el artículo, el cliente o el tipo de trabajo. Lo que esas reglas no resuelvan sale en una lista para que alguien lo decida. Clasificar a ciegas el resto es lo que hace que después no cuadre ninguna de las dos.
¿Hacen falta dos sistemas o uno con dos vistas?
Si las dos van a ser sociedades independientes con dueños distintos, dos. Si es una separación interna para saber qué gana cada línea, suele bastar con uno que lo marque todo desde el origen, y sale bastante más barato.
