Abrir el canal online
Abrís la web y el mostrador y la tienda empiezan a pelearse por el mismo stock
Vender online no es una pantalla más: es un segundo canal que come del mismo almacén, que trae un trabajo nuevo de preparar pedidos y que devuelve cosas, algo que en mostrador casi no pasaba.
Describir lo que necesitoLo que choca entre los dos canales
Un stock para dos canales o se vende lo que no hay
La web no sabe que esa última unidad acaba de salir por mostrador. O los dos descuentan del mismo sitio en el momento, o se aparta un colchón para la web y se asume que esa parte del almacén no se vende en tienda.
Preparar pedidos es un puesto, aunque empiece siendo un rato
Coger, embalar, etiquetar y entregar al transporte es trabajo que antes no existía. Al principio lo hace quien puede entre otras cosas, y es exactamente cuando más errores de envío se cometen.
Cuánto sale abrir el segundo canal
Lo que se construye no es la tienda en sí —eso puede ser una plataforma de catálogo— sino la junta: stock común, pedidos, devoluciones y la ficha única de cliente. Son varios módulos en el tramo más bajo. Si ya tenéis web y lo que falta es sólo atar el stock, baja el alcance a uno.
Contadnos cómo vendéis hoy
Lo que marca el trabajo es si la web va a vender exactamente lo mismo que la tienda y del mismo almacén. Casi todas las decisiones salen de ahí.
Preguntas habituales al abrir canal online
¿Hay que hacer la tienda a medida?
Casi nunca. Lo normal es montar la web con una plataforma estándar, que para enseñar y cobrar funciona bien, y construir a medida la parte que ninguna resuelve: que el stock sea el mismo, que el cliente sea el mismo y que el pedido llegue al sitio donde se prepara.
¿Y si vendemos también en un marketplace?
Entonces son tres canales comiendo del mismo almacén y el colchón de stock pasa a ser obligatorio, porque el marketplace penaliza cancelar. Conviene decirlo desde el principio, porque cambia cómo se reparte el stock disponible.
