Gufi

Primer almacén

Habéis alquilado una nave y ahora hay que saber qué hay dentro

Hasta ahora el material estaba en la furgoneta, en el patio y en casa de uno. Tener almacén no es tener sitio: es que alguien tenga que saber qué hay, qué falta y quién se lo ha llevado.

Describir lo que necesito
El sistema de un almacén que empieza
El primer recuento
La foto inicial del día en que se decide qué existe y qué llevaba dos años sin existir.
Salidas con nombre
Lo que sale apuntado por quien se lo lleva, que es lo que antes no se apuntaba nunca.
Un sitio para cada cosa
La ubicación escrita, que hasta ahora era donde cabía y lo sabía quien lo puso.
Lo que no puede faltar
El mínimo de las cuatro referencias que paran el trabajo si se acaban, y nada más.
Lo que lleva dos años quieto
El material que no se ha movido y está ocupando el mejor sitio de la nave.
Contar por partes
Una zona cada semana en vez de cerrar un día entero para contarlo todo.

Las dos cosas que deciden si el stock cuadra

El primer recuento es el que más cuesta y el que más vale

Es el día en que se decide qué existe. Hacerlo entero de una vez, con todo el mundo y sin movimiento, cuesta una jornada; hacerlo a trozos mientras se trabaja hace que nunca se termine de cuadrar y que nadie se fíe del número.

Lo que no se apunta al salir no se sabe que falta

Coger material sin decirlo era inofensivo cuando estaba todo en la furgoneta. Con una nave y tres personas entrando y saliendo, el stock del sistema y el de la estantería se separan en una semana.

Lo que cuesta empezar a controlarlo

Un primer almacén es un módulo: entradas, salidas y recuento. Por eso el alcance viene en uno y el tramo en el más bajo del estimador. Lo que conviene no subestimar no es el precio del software, es la jornada del primer recuento, que la ponéis vosotros y no se puede saltar.

Un módulo
500 €
al mes, para un equipo de 1–10.
Todo el sistema
500 € – 3.000 €
al mes, con un módulo. En 30 días.
Implantación
0 €
Es cuota. Se corta cuando quieras.
Mover los mandos en el estimador

Contadnos qué vais a guardar

Con saber cuántas referencias distintas tenéis y cuántas personas van a entrar al almacén, ya se ve si basta con entradas y salidas o hace falta ubicación.

Cómo trabajáis y qué se atasca.

Cuántos sois
Cuánto hay que construir
Cuota mensual con lo que has marcado
500 € – 3.000 €
Sin coste de implantación.

Lo ves al momento. Sin llamadas ni boletines.

Dos dudas del primer almacén

¿Hace falta poner códigos de barras desde el principio?

Casi nunca. Con pocas referencias, una lista buscable en el móvil funciona igual y se pone en marcha el mismo día. El código de barras compensa cuando el volumen de movimientos hace que teclear sea el cuello de botella, y eso se nota solo cuando llega.

¿Y si al contar no cuadra con lo que creíamos tener?

No va a cuadrar, y no pasa nada: el primer recuento no se compara con nada, se usa como punto de partida. Lo que importa es que a partir de ese día las entradas y salidas se apunten, porque el segundo recuento sí dice algo.

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