Distribución y mayoristas
Compras lo que ya tienes en la otra nave, y lo descubres al recibirlo
Cuando distribuyes, el inventario no es una lista: es la misma lista repetida en cada almacén, y ninguna de las copias sabe de las otras. Así se acaba comprando a proveedor lo que sobra a doscientos kilómetros, y rompiendo stock de lo que nadie vio bajar. El cálculo que arregla eso es aburrido y constante, que es exactamente lo que debería hacer un programa.
Describir lo que necesitoLa pantalla que dice qué hay que reponer

El problema que sólo tienen los que reparten
El mínimo no es uno, es uno por sitio
La misma referencia necesita cincuenta unidades en la nave que sirve a la zona fuerte y cinco en la que atiende a dos clientes. Un único mínimo global te deja siempre mal en algún sitio. Y como son miles de referencias por varios almacenes, es un número que nadie va a mantener a mano: lo tiene que proponer el sistema con lo que se ha consumido de verdad.
Antes de comprar hay que mirar dentro de casa
Cada euro que se gasta en reponer algo que ya está parado en otra nave es margen regalado y espacio ocupado dos veces. La pregunta correcta no es «¿cuánto pido?», es «¿cuánto pido después de mover lo que ya tengo?». Hacer esa resta automáticamente, sobre miles de líneas, es el trabajo entero.
Una ruptura no cuesta lo que vale la pieza
Cuesta el pedido que se cae y, a veces, el cliente que se va a buscarlo a otro sitio. Por eso lo urgente no se ordena por importe sino por gravedad: primero lo que está a cero, luego lo que está por debajo de la mitad. Un listado alfabético de faltantes no sirve para decidir nada.
La cuota para un distribuidor
Hemos cogido el tramo de cincuenta a doscientas personas porque un distribuidor con varias naves suele tener bastante gente en almacén y en reparto, y el precio va por tamaño de equipo. Con varios módulos, la cuenta del estimador sale en esta horquilla. Si tu operación es de dos naves y quince personas, baja dos tramos.
Cuéntanos cuántos almacenes tienes y qué mueves
Describe tu operación: cuántas referencias, cuántos sitios y cómo decides hoy lo que se compra. Al enviarlo ves el esquema en pantalla y nos llega tu descripción para poder contestarte con algo concreto.
Lo que preguntan los distribuidores
¿Calcula solo los mínimos o los tenemos que poner nosotros?
Los propone con el consumo real de cada referencia en cada sitio y tú los ajustas donde sepas algo que el histórico no sabe: una obra que viene, un cliente que se va. Lo importante es que la propuesta exista, porque el mínimo puesto a ojo hace tres años es la causa más común de que un sistema de reposición no funcione.
¿Tiene en cuenta el plazo de cada proveedor?
Sí, y es la diferencia entre avisar a tiempo y avisar tarde. Si un proveedor tarda tres semanas, la alerta tiene que saltar tres semanas antes de llegar a cero, no el día que se acaba. Ese plazo se guarda por proveedor y, si queréis, por referencia.
Tenemos un ERP viejo. ¿Hay que tirarlo?
No necesariamente. Mucha gente empieza poniendo esta capa encima: el ERP sigue facturando y aquí se resuelve la reposición, leyendo los movimientos de allí. Si con el tiempo el ERP viejo estorba más de lo que aporta, se sustituye por partes. Lo que no recomendamos es apagarlo todo un lunes.
¿Vale para almacenes con ubicaciones?
Se puede construir con ubicaciones —pasillo, estantería, hueco— si tu operación lo necesita de verdad. Conviene decirlo: montar ubicaciones y no mantenerlas disciplinadamente es peor que no tenerlas, porque el sistema dice una cosa y la nave dice otra. Si no estáis seguros, se empieza por almacén y se afina después.
