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Distribución y mayoristas

Compras lo que ya tienes en la otra nave, y lo descubres al recibirlo

Cuando distribuyes, el inventario no es una lista: es la misma lista repetida en cada almacén, y ninguna de las copias sabe de las otras. Así se acaba comprando a proveedor lo que sobra a doscientos kilómetros, y rompiendo stock de lo que nadie vio bajar. El cálculo que arregla eso es aburrido y constante, que es exactamente lo que debería hacer un programa.

Describir lo que necesito
Las pantallas de tu distribuidora
Resurtido
Lo que falta ordenado por gravedad, con el déficit por sitio y la cantidad que hay que pedir de cada cosa.
Excedentes y traspasos
Qué almacén tiene de sobra lo que a otro le falta, y la orden de movimiento ya preparada.
Mínimos por almacén
El mínimo de cada referencia en cada sitio, propuesto con el consumo real y ajustable a mano.
Compras a proveedor
El pedido agrupado por proveedor con los plazos de entrega de cada uno y lo que ya viene en camino.
Pedidos de cliente
Lo que hay comprometido y desde qué almacén se sirve, para no prometer lo que ya está vendido.
Movimientos y recuentos
El rastro de cada entrada y salida y el inventario periódico, que es lo que mantiene el dato creíble.

La pantalla que dice qué hay que reponer

Pantalla de resurtido con el recuento de líneas bajo mínimo, rupturas, críticos y la tabla de productos con su déficit, su cobertura y el botón de reponer
El resurtido ordenado por gravedad: cuántas líneas están bajo mínimo y cuántas piezas faltan en total, separando las rupturas —las que están a cero— de las críticas y las simplemente bajas. En cada fila, el actual contra el mínimo, el déficit exacto, cuánto falta del producto en conjunto y, la columna que ahorra dinero, si otro almacén tiene excedente para cubrirlo.

El problema que sólo tienen los que reparten

El mínimo no es uno, es uno por sitio

La misma referencia necesita cincuenta unidades en la nave que sirve a la zona fuerte y cinco en la que atiende a dos clientes. Un único mínimo global te deja siempre mal en algún sitio. Y como son miles de referencias por varios almacenes, es un número que nadie va a mantener a mano: lo tiene que proponer el sistema con lo que se ha consumido de verdad.

Antes de comprar hay que mirar dentro de casa

Cada euro que se gasta en reponer algo que ya está parado en otra nave es margen regalado y espacio ocupado dos veces. La pregunta correcta no es «¿cuánto pido?», es «¿cuánto pido después de mover lo que ya tengo?». Hacer esa resta automáticamente, sobre miles de líneas, es el trabajo entero.

Una ruptura no cuesta lo que vale la pieza

Cuesta el pedido que se cae y, a veces, el cliente que se va a buscarlo a otro sitio. Por eso lo urgente no se ordena por importe sino por gravedad: primero lo que está a cero, luego lo que está por debajo de la mitad. Un listado alfabético de faltantes no sirve para decidir nada.

La cuota para un distribuidor

Hemos cogido el tramo de cincuenta a doscientas personas porque un distribuidor con varias naves suele tener bastante gente en almacén y en reparto, y el precio va por tamaño de equipo. Con varios módulos, la cuenta del estimador sale en esta horquilla. Si tu operación es de dos naves y quince personas, baja dos tramos.

Un módulo
4.500 €
al mes, para un equipo de 50–200.
Todo el sistema
6.000 € – 15.000 €
al mes, con varios módulos. En 30 días.
Implantación
0 €
Es cuota. Se corta cuando quieras.
Mover los mandos en el estimador

Cuéntanos cuántos almacenes tienes y qué mueves

Describe tu operación: cuántas referencias, cuántos sitios y cómo decides hoy lo que se compra. Al enviarlo ves el esquema en pantalla y nos llega tu descripción para poder contestarte con algo concreto.

Cómo trabajáis y qué se atasca.

Cuántos sois
Cuánto hay que construir
Cuota mensual con lo que has marcado
6.000 € – 15.000 €
Sin coste de implantación.

Lo ves al momento. Sin llamadas ni boletines.

Lo que preguntan los distribuidores

¿Calcula solo los mínimos o los tenemos que poner nosotros?

Los propone con el consumo real de cada referencia en cada sitio y tú los ajustas donde sepas algo que el histórico no sabe: una obra que viene, un cliente que se va. Lo importante es que la propuesta exista, porque el mínimo puesto a ojo hace tres años es la causa más común de que un sistema de reposición no funcione.

¿Tiene en cuenta el plazo de cada proveedor?

Sí, y es la diferencia entre avisar a tiempo y avisar tarde. Si un proveedor tarda tres semanas, la alerta tiene que saltar tres semanas antes de llegar a cero, no el día que se acaba. Ese plazo se guarda por proveedor y, si queréis, por referencia.

Tenemos un ERP viejo. ¿Hay que tirarlo?

No necesariamente. Mucha gente empieza poniendo esta capa encima: el ERP sigue facturando y aquí se resuelve la reposición, leyendo los movimientos de allí. Si con el tiempo el ERP viejo estorba más de lo que aporta, se sustituye por partes. Lo que no recomendamos es apagarlo todo un lunes.

¿Vale para almacenes con ubicaciones?

Se puede construir con ubicaciones —pasillo, estantería, hueco— si tu operación lo necesita de verdad. Conviene decirlo: montar ubicaciones y no mantenerlas disciplinadamente es peor que no tenerlas, porque el sistema dice una cosa y la nave dice otra. Si no estáis seguros, se empieza por almacén y se afina después.

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