Entorno de pruebas
Para saber si funciona hay que probarlo, y lo único que hay es lo de verdad
Todo el mundo tiene uno hasta que hace falta. Entonces resulta que es una copia de hace ocho meses, que manda correos de verdad o que nadie se acuerda de la contraseña.
Describir lo que necesitoLo que convierte una copia en un sitio donde probar
Con datos viejos no se prueba nada
Una copia de hace ocho meses no tiene los casos raros de ahora, que son justamente los que rompen. Se prueba, sale bien, y falla el primer día en producción.
Y lo peor es que mande de verdad
Alguien ensaya el envío de recordatorios de cobro y le llegan a cuarenta clientes. Ha pasado en más sitios de los que se cuenta, y se evita con una línea de configuración.
Qué se cotiza de una copia
Montar la copia es barato; lo que se cotiza es desconectarla del mundo —que no mande, que no cobre, que no avise— y que los datos delicados lleguen cambiados. Esa parte es la que separa un entorno de pruebas de un segundo sitio donde hacer daño.
Dinos dónde probáis hoy
Cuenta qué se ensaya antes de tocar lo de verdad, dónde se hace y quién tendría que poder entrar. Con eso te montamos el dibujo y te decimos cuánto.
Lo que se pregunta del sitio de pruebas
¿Sirve también para formar a gente nueva?
Es uno de sus mejores usos: alguien que empieza puede equivocarse a gusto sin romper nada y sin miedo. Lo que hay que tener previsto es el botón de refrescar, porque un entorno de formación se llena de basura en dos semanas.
¿Cada cuánto conviene refrescarlo?
Antes de cada prueba seria, y como costumbre una vez al mes. Lo que lo estropea no es el tiempo: es que la gente empiece a tratarlo como un sitio donde guardar cosas. Si refrescarlo es un botón, esa costumbre no llega a nacer.
