Diez personas
Ya sois diez y la información dejó de caber en una conversación
A los cinco todo se sabía. A los diez hay alguien que sólo hace administración, hay cifras que no todos deben ver y hay trabajo que empieza en una mesa y acaba en otra sin que nadie lo diga en voz alta.
Describir lo que necesitoLas dos cosas que cambian entre cinco y diez
Aparece el primer puesto que no produce
Y es el que más depende del software: se le va el día buscando, copiando y preguntando. Si su pantalla no existe, su trabajo acaba repartido a ratos entre diez personas, que es justo lo que se quería evitar al contratarla.
Las vacaciones dejan de taparse solas
Con cinco se cubre sobre la marcha. Con diez, dos semanas sin quien lleva compras se notan en la cuenta del mes. Lo que hace falta no es un manual: es que su trabajo esté en pantallas que otro pueda abrir sin que se lo expliquen.
El coste a los diez
Diez personas entran en el segundo tramo del estimador, y a este tamaño lo normal ya no es una pantalla suelta: son varios módulos que se tocan entre sí, porque el problema es justo el paso de uno a otro. Si vais a empezar por el puesto de administración y nada más, baja el alcance y verás la cifra de un módulo.
Contadnos dónde se atasca
Lo que mejor orienta a este tamaño es qué pasa cuando alguien falta una semana. Descríbelo y se ve enseguida qué trabajo está viviendo en una sola cabeza.
Lo que nos preguntan al llegar a diez
¿Merece la pena hacerlo a medida con diez personas?
Depende de cuánto se parezca vuestro trabajo al de catálogo. Si encaja, un programa estándar sale más barato y hay que decirlo. Lo que no encaja casi nunca es el paso entre áreas, que es donde a este tamaño se pierde el tiempo, y eso es lo que se construye.
¿Y si seguimos creciendo?
Las pantallas se tocan. Lo que a los diez es una persona que lleva compras, a los veinticinco son dos con un reparto: se cambia el reparto y ya está. Es la diferencia con comprar una licencia pensada para un tamaño concreto.
