Temporada
Contratáis a cien personas en seis semanas y a las doce no queda ninguna
Y el año que viene vuelven la mitad. Un sistema pensado para plantilla estable pide por cada temporero lo mismo que por un indefinido, y multiplicado por cien eso son semanas de alguien tecleando en la peor época del año.
Describir lo que necesitoPor qué un sistema normal no sirve en campaña
Comparar con el mes anterior no dice nada
En plena punta todo sube y fuera de ella todo baja. La única comparación que informa es contra la misma semana del año pasado, y para eso el sistema tiene que entender la temporada como una unidad y no como doce meses sueltos.
La campaña se prepara cuando no hay campaña
Lo que se compra, se contrata y se forma en temporada baja decide cómo va la alta. Cuando la decisión se toma con la campaña ya empezada, se toma con prisa, y la prisa tiene su precio en el albarán.
El presupuesto de aguantar la punta
En plena campaña una empresa estacional está en el tramo de cincuenta a doscientas personas aunque en enero sean ocho, y el estimador se calcula sobre la punta porque es la que tiene que aguantar el sistema. Varios módulos: las altas, el cuadrante y el cierre de campaña.
Contadnos cómo es vuestra campaña
Lo que marca el trabajo son dos números: cuánta gente entra de golpe y en cuántas semanas. Con eso se ve si el problema son las altas, los turnos o el cierre.
Dudas de quien trabaja por campañas
¿Se puede poner en marcha fuera de campaña?
Es la única forma sensata. Arrancar un sistema nuevo con cien personas entrando a la vez es pedir problemas. Lo normal es construir y rodarlo en temporada baja, con el equipo fijo, y llegar a la punta con todo ya probado.
¿Qué pasa con los datos de la gente que no vuelve?
Se conservan como histórico, que es lo que permite recuperarlos si vuelven y comparar campañas. Qué se guarda y durante cuánto es una decisión vuestra y de quien os lleve la parte laboral; el sistema hace lo que le digáis en ese punto.
