Exportar a Excel
Exportar está. Lo que sale es un listado sin cabeceras, con las fechas al revés y los importes como texto
Todo el mundo acaba en una hoja de cálculo, y está bien. Lo que no está bien es que la hoja haya que arreglarla veinte minutos antes de poder usarla, porque entonces no has exportado: has copiado.
Describir lo que necesitoLo que separa una exportación útil de un volcado
Si hay que arreglarla a mano, no ahorra nada
Fechas que llegan como texto, importes con el punto donde no toca y columnas que no son las que mirabas. Veinte minutos de arreglo cada semana son un día al trimestre.
La hoja deja de enterarse al guardarse
Lo exportado es una foto. Si la decisión se toma tres semanas después sobre esa hoja, se toma con los datos de hace tres semanas y nadie se acuerda de eso en la reunión.
Lo que cuesta exportar bien
Exportar lo que se ve con formato correcto es trabajo pequeño del estimador. Lo que sube es la vuelta: subir una hoja corregida y aplicar los cambios con control pide validación, y ahí es donde hay que gastar.
Cuéntanos qué te llevas a Excel y para qué
Describe qué exportas hoy, qué tienes que arreglar después y si vuelve. Al enviarlo te devuelve el esquema y la horquilla.
Lo que nos preguntan sobre exportar
¿No es mejor que nadie exporte?
No, y prohibirlo sólo consigue capturas de pantalla y copias a mano, que es peor. Lo sensato es que exportar sea fácil, quede registrado y lleve sólo las columnas que esa persona puede ver.
¿Se puede subir la hoja de vuelta?
Sí, con una condición: que antes de aplicar nada se enseñe qué filas van a cambiar y a qué. Una importación que escribe directo es la forma más rápida de estropear mil registros de una vez.
