Importar los datos
Cambiar de programa es lo fácil; traerse veinte años de datos, no
El fichero sale del viejo con las fechas al revés, los decimales con coma, clientes repetidos y campos que en el nuevo no existen. Importar no es subir un CSV: es decidir, dato a dato, qué entra y cómo.
Describir lo que necesitoCómo se hace una importación que cuadra
Hay que cargar varias veces antes de cargar la buena
La primera carga descubre los formatos raros, la segunda los duplicados y la tercera suele cuadrar. En un entorno aparte se puede repetir sin consecuencias; hecho directamente sobre el bueno, cada intento deja basura que hay que limpiar a mano.
Los saldos de arranque son lo que más se discute
Lo que queda por cobrar, por pagar y en la estantería el día del corte. Son pocos números y hay que cuadrarlos contra lo que diga la contabilidad, porque son los que nadie sabrá explicar dentro de un año si entran mal.
La horquilla de traerse el histórico
La importación se cotiza aparte del sistema y se comporta como un módulo. Lo que mueve la cifra no es el volumen —un millón de filas se cargan igual que mil— sino cuántos ficheros distintos hay y lo sucios que vengan. Por eso lo primero que pedimos es una muestra real antes de dar número.
Mandadnos una muestra de lo que hay que traer
Lo que de verdad orienta es ver un trozo del fichero real. Con eso se sabe en un rato si la importación es de un día o de tres semanas.
Lo que sale en la primera llamada sobre migrar datos
¿Se puede traer absolutamente todo?
Técnicamente casi siempre, pero casi nunca conviene. El histórico muy antiguo hace el sistema más pesado y no se consulta. Lo normal es traer los maestros completos y el movimiento de los últimos ejercicios, y dejar lo demás en una consulta aparte.
¿Quién decide qué hacer con los datos sucios?
Vosotros, con la lista delante. Nosotros detectamos los duplicados y las incoherencias y los presentamos agrupados; decidir si esos dos clientes son el mismo es una pregunta de negocio, no técnica, y acertarla desde fuera no se puede.
