Cambiar de ERP
Tenéis un ERP y la mitad del trabajo se hace fuera de él
Casi nadie cambia porque el programa no funcione. Se cambia cuando alrededor hay cinco hojas para hacer lo que él no deja, y cada cierre toca cuadrar las dos cosas a mano.
Describir lo que necesitoLas dos decisiones que deciden cuánto dura el cambio
Lo caro no es el programa nuevo: es el histórico
Hay que decidir qué años entran como datos vivos, qué entra sólo para poder consultarlo y qué se queda donde está. Decidirlo el primer día, y no sobre la marcha, es la diferencia entre un mes y un trimestre.
Los informes de dirección son parte del encargo
Quien lleva diez años mirando el mismo cuadro no quiere uno mejor: quiere ése, con las mismas columnas y en el mismo orden. Se replican primero y después se enseña lo que además se puede ver.
A cuánto sale el ERP que lo reemplaza
Quien ya tiene ERP suele tener también el tamaño que lo justificó: diez o cincuenta personas, y la sustitución es de la plataforma entera, no de un módulo. Ése es el tramo que viene puesto abajo. Si lo que quieres es empezar sólo por la parte que se os queda corta, baja el alcance y la cifra cae.
Cuéntanos qué hace hoy vuestro ERP y qué no
Lo útil aquí no es el nombre del programa actual, es qué trabajo se hace fuera de él. Escríbelo y te devolvemos el esquema del que lo sustituye.
Las dos dudas de quien ya tiene ERP
¿Se puede cambiar sólo una parte y dejar el resto?
Sí, y muchas veces es lo sensato. Se sustituye la pieza que se os queda corta, se deja el ERP viejo con lo que sí hace bien y se conectan. Lo que no se puede es que las dos escriban sobre el mismo dato: una manda y la otra lee.
¿Qué pasa con los años que tenemos dentro del otro?
Se traen. Lo habitual es importar el maestro completo —clientes, artículos, proveedores— y el movimiento de los últimos ejercicios, y dejar lo más antiguo en una pantalla de consulta. Así no hace falta mantener el programa viejo encendido para mirar atrás.
