Informes programados
El informe existe, está bien hecho, y lo abre una persona el día que se acuerda
Un informe que hay que ir a buscar se mira cuando hay tiempo, que es nunca. Uno que llega a una hora fija se mira mientras se toma el café, y esa diferencia decide si sirve para algo.
Describir lo que necesitoPor qué los informes automáticos se acaban ignorando
El adjunto no lo abre casi nadie
Si para saber cómo va la semana hay que descargar un fichero, se deja para luego. Lo que cambia el hábito son tres líneas en el cuerpo del mensaje con lo que ha cambiado.
Todos reciben el informe de todos
Un documento con las veinte zonas hace que cada uno busque la suya y la mayoría ni lo intente. El mismo informe recortado por destinatario se lee entero.
Lo que cuesta que el informe llegue solo
Si el informe ya existe, programarlo y recortarlo por destinatario es de lo más barato del estimador. El trabajo de verdad suele ser el informe, no el envío; por eso conviene encargar los dos juntos.
Cuéntanos qué informe debería llegar solo
Describe qué informe quieres recibir, cada cuánto y quién más debería recibirlo. Al enviarlo te devuelve el esquema y la horquilla.
Lo que nos preguntan sobre los informes programados
¿En qué se diferencia de una alerta?
Una alerta salta cuando pasa algo y por eso puede no sonar en un mes. Un informe programado llega siempre, pase lo que pase, y sirve para el hábito de mirar. Son dos cosas que conviven bien.
¿Se puede mandar a quien no entra al sistema?
Sí, por correo, y es uno de los motivos para montarlo: hay gente que necesita el dato y no va a entrar nunca a una aplicación. Lo que se decide con cuidado es qué lleva dentro ese correo.
