Mercados municipales
Cuarenta puestos, una factura de luz y nadie sabe cuánto gasta cada uno
La plaza funciona como un edificio compartido: el frío, el agua y la limpieza son de todos y hay que repartirlos. Y encima cada puesto tiene su titular, sus metros y su canon, y los traspasos van cambiando el cuadro cada pocos meses.
Describir lo que necesitoLo que no resuelve un programa de alquileres
El puesto no es un local: es un hueco en un plano
Se identifica por su número y sus metros, y cuando dos se unen o uno se divide hay que poder reflejarlo sin perder la historia de ninguno de los dos.
La mitad del recibo es consumo compartido
Lo que paga cada puesto son su canon y su parte del frío y del agua. Ese reparto se hace con un criterio que hay que poder explicar en la asamblea de vendedores.
Lo que cuesta llevando una plaza de abastos
La plaza la llevan el director, el personal de limpieza y mantenimiento y una oficina pequeña. Ése es el tramo de partida.
Cuéntanos cómo lleváis la plaza
Lo mandas y en la misma página sale el esquema con su precio.
Dos preguntas de la plaza
¿Se pueden poner contadores por puesto y facturar lo real?
Si los hay y dejan leerse, se usan y el reparto deja de estimarse. Si no, el criterio se define una vez y queda guardado, que ya es más de lo que hay ahora.
¿Puede el vendedor ver sus recibos?
Sí, entrando con su clave: sus recibos y el consumo que se le ha repartido. La discusión del pasillo se convierte en un detalle que puede mirar él solo.
