Primer comercial
Hasta ahora vendías tú, y lo que pasaba en una visita lo sabías porque estabas
Con alguien fuera, lo que se habla deja de llegarte. No hace falta control: hace falta que lo que se dijo quede en la ficha del cliente, porque dentro de seis meses va a hacer falta y nadie se va a acordar.
Describir lo que necesitoLo que decide si esto funciona
Lo que se habla caduca en dos días
Si no se escribe el mismo día, se escribe mal o no se escribe. Por eso la pantalla que importa es la que se rellena en el coche en un minuto, no el informe semanal que se monta el viernes y no lee nadie.
El margen que se regala no se ve hasta el cierre
Un punto de descuento por operación parece nada y al trimestre es el beneficio. Fijar hasta dónde puede llegar, y que la pantalla pida aprobación para pasar de ahí, evita tener la conversación incómoda tres meses después.
El presupuesto de montarlo bien desde el principio
Un solo comercial cabe en el tramo más bajo y en un módulo: ficha, visitas y oportunidades. Lo que de verdad decide si funciona no es el precio, es que la pantalla de apuntar la visita se pueda rellenar en un minuto desde el coche; si pide más, no se rellena y el módulo sobra.
Contadnos cómo vais a vender
Lo que orienta es si va a visitar o a llamar, y si va a llevar clientes nuevos o los de siempre. Cambia bastante qué pantalla hace falta.
Dudas de quien contrata a su primer vendedor
¿No basta con un CRM de los normales?
Muchas veces sí, y conviene mirarlo antes de gastar. Donde los de catálogo se quedan cortos es cuando el precio depende de algo vuestro —un escandallo, un cálculo por metro, una tarifa por volumen— y hay que tenerlo delante en la visita.
¿Cómo se evita que apuntar le quite tiempo de vender?
Reduciendo lo que se le pide a lo que de verdad se va a usar: con quién habló, qué pidió y cuándo hay que volver. Tres campos. Los formularios largos son la razón más común de que un CRM acabe vacío a los dos meses.
