Gufi

Qué sube el precio

Lo que dispara un presupuesto casi nunca son las pantallas

Dibujar una pantalla más es barato. Lo caro es que esa pantalla tenga que hablar con el banco, respetar siete excepciones que nadie escribió y enseñar cosas distintas a cada persona que entre. Y lo más caro de todo es la prisa.

Describir lo que necesito
Los cinco que mueven el presupuesto, y uno que lo baja
Hablar con lo de fuera
Banco, tienda, mensajería, el programa de la gestoría. Cada enlace tiene su propio trabajo.
Los datos que hay que heredar
Cuanto más sucio viene el histórico, más tiempo se va en algo que no se ve.
La lista de excepciones
Los peros de cada regla. Es el apartado que más crece entre la primera reunión y la tercera.
Quién ve qué
Permisos finos por persona y por campo: barato de decir, laborioso de construir y de probar.
Cuánta gente entra
El tramo de equipo del estimador, que es el multiplicador más grande de todos.
El plazo, que resta
El tercer mando del estimador: pedirlo para ayer sube la cifra y no tener prisa la baja.

De dónde sale la diferencia entre el suelo y el techo

Las excepciones cuestan más que la regla

«Facturamos a treinta días» se programa en una tarde. «Salvo estos cuatro clientes, y salvo en agosto, y si es obra pública es distinto» es otro proyecto. Lo que encarece no es la norma: es la lista de peros que sale en la tercera reunión.

Cada conexión con otro sistema es un proyecto pequeño

Conectar con algo de fuera no es escribir un conector: es entender su formato, aguantar cuando se cae y decidir quién manda si los dos lados tienen el dato distinto. Dos integraciones pueden costar más que todas las pantallas juntas.

Dónde se nota cada uno de esos factores

El estimador tiene tres mandos y sólo uno de ellos está en tu mano del todo: el plazo. Pedirlo para ayer encarece y decir que no hay prisa abarata, y es la palanca que casi nadie usa. Las cifras de abajo están calculadas con el plazo del medio, el de treinta días, que es el que la casa promete por defecto.

Un módulo
4.500 €
al mes, para un equipo de 50–200.
Todo el sistema
6.000 € – 15.000 €
al mes, con varios módulos. En 30 días.
Implantación
0 €
Es cuota. Se corta cuando quieras.
Mover los mandos en el estimador

Escríbenos las excepciones de tu caso

Lo que más afina una estimación no es la lista de pantallas: son los peros. Escribe los tuyos, aunque parezcan tonterías.

Cómo trabajáis y qué se atasca.

Cuántos sois
Cuánto hay que construir
Cuota mensual con lo que has marcado
6.000 € – 15.000 €
Sin coste de implantación.

Lo ves al momento. Sin llamadas ni boletines.

Cómo se baja el número, en dos respuestas

¿Cómo se abarata un proyecto sin recortarlo mal?

Quitando alcance, no calidad: empezar por el módulo que más duele y dejar los otros para después suele bajar la cifra más que discutir el precio por hora. Y quitando prisa, si la hay. Lo que nunca sale bien es recortar las pruebas o la migración.

¿Las integraciones se pueden dejar para la segunda fase?

Casi siempre sí, y a menudo conviene. Mientras tanto se trabaja con una carga manual de ese dato, que es incómoda pero funciona, y se conecta cuando el resto ya está en marcha y se sabe exactamente qué hace falta que llegue.

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