Renting y flotas
Un coche en renting es un contrato con ruedas, y el contrato es lo que se te escapa
El vehículo es lo fácil: tiene matrícula y está en algún sitio. Lo difícil es lo que lleva colgando —cuarenta y ocho meses de plazo, un tope de cuarenta mil kilómetros al año, una financiera detrás, un seguro, unos mantenimientos y una fecha de devolución que llega antes de lo que parece—. Cuando eso vive en carpetas y en la cabeza de alguien, se paga en penalizaciones.
Describir lo que necesitoLa ficha de un vehículo, tal cual

Dónde se pierde el dinero en una flota
El kilometraje es una cuenta atrás que nadie mira
Cada contrato trae un tope anual. Si lo descubres al devolver el coche, ya es tarde: la penalización está firmada. Lo que hace falta es que el sistema sepa los kilómetros a los que debería ir a día de hoy según el plazo consumido, y avise cuando un vehículo va adelantado. Eso es una resta, pero nadie la hace si no salta sola.
Los vencimientos llegan todos a la vez y por sorpresa
Seguros, ITV, mantenimientos por kilómetros, fin de contrato y renovación. Cada uno tiene su fecha y cada uno depende de un dato distinto: unos del calendario y otros del cuentakilómetros. Un recordatorio en el móvil del responsable funciona hasta que hay treinta coches; a partir de ahí se olvida uno al mes.
El papel es parte del activo
Ficha técnica, permiso de circulación, póliza, contrato firmado, fotos de entrega. Si al devolver un vehículo no aparece la foto del día que salió, la discusión sobre los daños la pierdes tú. Esos documentos tienen que colgar de la ficha del coche, no de una carpeta compartida con el nombre de la matrícula.
La cifra para una empresa de renting
El tramo de diez a cincuenta es el habitual en una empresa que gestiona flota propia o la de sus clientes: administración, comercial y quien se pelea con los talleres. Con varios módulos, la cuenta sale en esta horquilla. Si lo que llevas son más de quinientos vehículos con un equipo grande detrás, mueve el tramo y lo ves recalculado al instante.
Cuéntanos cómo llevas la flota hoy
Esto no es un «te llamamos». Describe tu operación y al enviarla te aparece el esquema: los módulos que montaríamos, la cuota y el plazo. Tu descripción llega a nuestro equipo a la vez.
Lo que nos preguntan las empresas de flota
¿De dónde saca el sistema los kilómetros?
De donde los tengas. Si hay telemetría o un dispositivo en el vehículo, se conecta y entra solo. Si no, se meten a mano en las revisiones o se le pide el dato al conductor desde el móvil. Lo que aporta el sistema no es el dato en sí, es la comparación: cuántos lleva contra cuántos debería llevar a estas alturas del contrato.
¿Vale para flota propia o solo para renting a terceros?
Para las dos, y en realidad el problema es casi el mismo: contratos con plazo, vencimientos, mantenimientos y documentos. Lo que cambia es a quién se le factura y si hay que repercutir la penalización por exceso a un cliente. Eso se construye según tu caso.
¿Podemos empezar con los vencimientos y ya veremos el resto?
Sí, y suele ser el arranque más rentable: es el módulo que evita multas y penalizaciones desde la primera semana. El precio de arrancar por un solo módulo está arriba. El resto se añade después sin tirar nada de lo hecho.
¿Qué pasa con los datos que ya tenemos en Excel?
Se importan. Lo normal en flota es que exista una hoja con matrículas, modelos y fechas, y esa hoja es un buen punto de partida: se sube, se revisan los campos y queda cargada. Lo que no se puede importar son los documentos que están en papel en un archivador, y eso conviene saberlo antes de empezar y no después.
