Tienda online
Tu tienda va bien hasta que necesita hacer algo que la plantilla no hace
Las plataformas de siempre funcionan de maravilla para vender diez productos sin complicaciones. El problema aparece el día que necesitas un precio distinto por tipo de cliente, un cuestionario que recomiende, un stock que venga de tu almacén de verdad o un envío que dependa de algo que sólo pasa en tu negocio. Ahí empiezan los plugins, y ahí empieza el goteo.
Describir lo que necesitoUna tienda construida entera

Cuándo compensa construirla y cuándo no
Cuando el precio no es un número fijo
Si tienes tarifas por cliente, descuentos por volumen, packs que se calculan o acuerdos con un colectivo, las plataformas estándar lo resuelven a base de extensiones que se pisan entre ellas. Una tienda construida para ti pone esa lógica donde tiene que estar: en una regla que alguien de tu equipo puede leer y cambiar.
Cuando el stock que enseñas tiene que ser el que hay
Mostrar disponibilidad falsa es la forma más cara de conseguir un cliente nuevo y perderlo el mismo día. Si tu inventario está en un almacén, en varias tiendas o repartido en tránsito, la tienda tiene que leer de ahí en el momento, no de una copia que se sincroniza cada hora y se desfasa.
Cuando quieres que la web haga algo, no sólo que venda
Un configurador, un cuestionario que recomienda, una calculadora, un área donde el cliente consulte sus pedidos anteriores. Eso no es una tienda: es software con un carrito dentro. Y es precisamente lo que diferencia a una marca de las otras cuarenta que venden lo mismo con la misma plantilla.
Qué cuesta una tienda hecha a medida
La mayoría de las marcas que nos piden esto son equipos de menos de diez personas, así que ése es el tramo de salida. Con varios módulos —catálogo, precios, pagos y stock conectado— el estimador deja esta horquilla al mes, sin coste de implantación. Una marca con tienda física, almacén y equipo de atención sube un tramo.
Dinos qué vendes y qué te está limitando
Si ya tienes tienda, cuéntanos qué no te deja hacer. Si no la tienes, cuéntanos qué vendes. Al enviarlo verás el esquema de módulos y la cuota en pantalla, y tu descripción llega a nuestro equipo.
Preguntas sobre tiendas a medida
¿Por qué no uso Shopify y ya está?
Si lo que vendes encaja en lo que Shopify hace de serie, úsalo: será más barato y es una respuesta honesta. Esta conversación tiene sentido cuando ya estás pagando cinco extensiones para forzar algo, cuando el stock no cuadra o cuando necesitas una pieza que no existe. Dinos qué te falta en el formulario y te diremos si compensa o no.
¿Y lo que ya tengo vendido, los clientes, los pedidos?
Se migra: productos, clientes e histórico de pedidos se importan desde una exportación de la tienda actual. Lo que hay que planificar con cuidado son las direcciones de las fichas de producto, porque si cambian sin redirigir se pierde el posicionamiento ganado. Eso se mapea antes de lanzar, no después.
¿Quién la mantiene después?
Nosotros, y entra en la cuota: no hay una factura aparte por mantenimiento ni por los cambios que vayan surgiendo. Es la diferencia con encargar un desarrollo cerrado, donde cada cambio posterior es un presupuesto nuevo y una espera.
¿Se conecta con el programa que uso para facturar?
Si tiene por dónde, sí; y si no lo tiene, la alternativa es que la facturación viva también aquí. Lo decimos antes de empezar. Lo que no hacemos es montar una pasarela frágil entre dos sistemas que no quieren hablarse y dejarte con ella.
