Gufi

Sólo con el teclado

Soltar el ratón para dar a Guardar, doscientas veces al día

Para quien mira un papel y teclea, el ratón es el enemigo: cada vez que hay que cogerlo se pierde el sitio en la hoja. Y eso no se arregla con formación: se arregla con la pantalla.

Describir lo que necesito
El teclado, mandando
Buscar sin levantar la mano
Una tecla abre la caja de buscar desde cualquier pantalla, y se escribe directamente dentro.
El orden del papel
El tabulador recorre los campos en el orden en que vienen en la hoja que estás copiando.
Crear desde el teclado
El panel de alta se abre y se elige con intro: contacto, factura, presupuesto o compra, sin tocar el menú.
Todo en un renglón
Una línea con su sintaxis —la fecha, la persona, la etiqueta— y queda dado de alta al pulsar intro.
Guardar y el siguiente
Al guardar, el cursor aparece en el primer campo del siguiente, sin pasar por ninguna pantalla intermedia.
La chuleta, dentro
Las teclas se consultan desde la propia pantalla: nadie aprende atajos leyendo un manual aparte.

Una pantalla pensada para teclear

Buscador con su atajo de teclado, línea de alta rápida con su sintaxis y panel de creación con una flecha de intro en cada entrada.
La misma pantalla, mirada desde el teclado. Arriba a la izquierda, la caja de buscar con su atajo escrito al lado. En medio, la línea de alta rápida enseñando su propia sintaxis: «Diseñar landing !alta @mañana #web @ana cada semana» —prioridad, fecha, etiqueta, persona y repetición en un solo renglón—. Y a la derecha, el panel de crear con la flecha de intro en cada entrada: Contacto, Factura, Presupuesto, Compra, Producto y Actividad, con «Personalizar menú» al pie. Nada de eso pide el ratón.

Por qué la velocidad se pierde en sitios tontos

El tabulador va por donde quiere

Salta del código al botón de la derecha y de ahí a la cabecera. Quien copia de un papel tiene que mirar la pantalla en cada campo para saber dónde ha caído.

Guardar devuelve a una pantalla en blanco

Y hay que volver a buscar el botón de nuevo, esperar a que cargue y poner el cursor en el primer campo. Son cuatro segundos por registro y se meten trescientos.

La cuenta sale con los registros al día

Es de los trabajos más baratos con mejor retorno cuando hay alguien metiendo datos todo el día: lo que se gana se cuenta en horas por semana. La cifra depende de en cuántas pantallas hay que hacerlo, porque el orden de los campos se revisa una a una.

Un módulo
2.500 €
al mes, para un equipo de 10–50.
Todo el sistema
2.500 € – 5.500 €
al mes, con un módulo. En 30 días.
Implantación
0 €
Es cuota. Se corta cuando quieras.
Mover los mandos en el estimador

Dinos quién teclea todo el día

Cuenta qué pantalla se usa a destajo, cuántos registros se meten al día y de dónde se copian. Te lo devolvemos dibujado y con una cifra.

Cómo trabajáis y qué se atasca.

Cuántos sois
Cuánto hay que construir
Cuota mensual con lo que has marcado
2.500 € – 5.500 €
Sin coste de implantación.

Lo ves al momento. Sin llamadas ni boletines.

Dudas de quien teclea a destajo

¿Se aprende o hay que formar a la gente?

Lo que se usa veinte veces al día se aprende solo en una semana, siempre que esté a la vista: la tecla escrita al lado del campo enseña más que una formación. Lo que no se aprende nunca es el atajo que sólo aparece en un documento.

¿Merece la pena para dos personas?

Depende de cuánto teclean, no de cuántos son. Una sola persona que mete ciento cincuenta documentos a la semana lo amortiza antes que diez que entran a consultar. Se mide con los registros al día, que es el número que hay que traer.

Otros sectores con pantallas que enseñar